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Yora

Yora dress

Yora

Familia lingüística: pano
Autodenominación: yora ‘gente’
Población: 300
Ubicación: El sureste de la Amazonia peruana, en la confluencia de los ríos Serejali y Mishagua en el departamento de Ucayali
ISO: mts

 

placeholderbackgroundCultural y lingüísticamente, los yora tienen semejanzas con los sharanahua y los yaminahua. Sin embargo, hay diferencias. Una es bastante obvia: los yaminahua son relativamente altos y corpulentos, mientras que los yora son bajos y delgados.

historyRumores de haberlos visto habían circulado por años en Sepahua. Decían que era un grupo salvaje y nómada que mataba a todo el que encontraba. Otros grupos de la familia pano les dieron el nombre de nahua, que significa ‘no nosotros’. Los yora aparecían a orillas de los ríos apuntando con sus flechas a cualquier persona que veían. Habían sido asustados por el “Padre Grande” en el cielo, (posiblemente una avioneta de una compañía petrolera), que pensaron que era un espíritu. Habían escuchado, además, fuertes ruidos por la noche (posiblemente pruebas sísmicas), y pensaron que eran ruidos producidos por los espíritus que luchaban en la oscuridad. Por eso prefirieron esconderse en lo más recóndito de la selva, evitando el contacto con los madereros o los colonos mestizos. Los explotadores de madera que se acercaban demasiado al territorio yora eran eliminados.

placeholderEn 1984, sin embargo, doscientos cincuenta yora salieron de su aislado escondrijo en la selva diciendo: “Queremos dejar de matar y aprender a vivir en paz”. Entonces establecieron contacto pacífico con el mundo exterior.

Reflexionando sobre su vida anterior al contacto con el mundo, Raya, un yora joven, relató un ataque a los madereros: “Arrojamos flechas a su canoa. Los hombres se asustaron y saltaron a la corriente del río. Mi padre y yo agarramos la canoa, y rápidamente la arrastramos a la orilla. Recogimos todas las herramientas, las ollas y todo lo que pudimos llevar, y huimos a la espesura de la selva. Los madereros lucharon contra la corriente y regresaron a la orilla”.

placeholderPoco antes que los yora decidieran entrar en contacto, algunos madereros capturaron a Raya y otros yora. “Nos trataron bien y nos llevaron a Sepahua. Allí vi una escena que no pude creer”, cuenta Raya. “Nunca había visto antes algo como piedras en la cara de la gente (posiblemente anteojos) y tuve mucho miedo.  Me preguntaba, ¿por qué tiene esa persona dos juegos de ojos? Eso me hizo pensar que esa persona era un tipo de espíritu”.

Cuando Raya y los demás yora regresaron para reunirse con su gente río arriba, no sabían que un acompañante mortífero iba con ellos: el virus de la gripe. Los efectos fueron devastadores. Cincuenta yora murieron durante las seis semanas siguientes antes que el virus desapareciera. El trabajo del ILV entre los yora empezó con un equipo médico que atendió a los enfermos y vacunó a toda la población.

placeholderDurante los siguientes cinco años las epidemias causaron mucha inestabilidad entre los yora. Se establecieron en tres ubicaciones, entre las que había una distancia de entre cuatro y cinco días de camino. Nunca habían vivido tan separados y tan alejados unos de otros. Durante un período de tres años no nació ningún niño en dos de los grupos.  Un grupo quedó tan debilitado por el virus de la gripe que casi no tenían energía. Por un tiempo también perdieron el interés en sembrar yuca, maíz, algodón, plátanos y papaya en las chacras. Un grupo que vivía cerca de una comunidad mestiza estaba bajo constante presión para abandonar las costumbres tradicionales. Fueron días muy difíciles para los yora.

SILEn la actualidad los yora viven en una sola comunidad. Ayudados por el ILV, han construido casas, sembrado chacras grandes y construido una escuela. Los niños y los adultos están aprendiendo a leer en el idioma vernáculo.